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Fernando García Ponce y Roberto Turnbull: Adentrarse de lleno al arte abstracto mexicano

Actualizado: 23 de ago de 2019

Por: Jorge Zarur

Instagram: jz_coleccvisual


Cuando hablamos de arte abstracto mexicano la historia moderna nos lleva sin duda a Manuel Felguérez, un sólido titán de la corriente de la Ruptura que en los años sesenta introdujo esa globalidad en la pintura nacional. El romper con los esquemas paradigmáticos del muralismo y sus vanguardias descendientes fue una batalla que varios pintores (Lilia Carrillo, Fernando García Ponce y varios extranjeros que desarrollaron prolíficas carreras aquí) tuvieron que vivir para generar el arte contemporáneo actual de México. El maestro Felguérez logró dada su larga vida y calidad de trabajo ser una institución del género, culminando con apoyo gubernamental la fundación del Museo de Arte Abstracto en Zacatecas.


Manuel Felguérez - Orden Suspendido. 2004


El repertorio de Felguérez es muy diverso, pues logra crear obra con muchos materiales y técnicas: pintura al óleo, escultura en acero, madera y grabado. Pero si analizamos las tres etapas primordiales de este autor vemos que sus últimos 30 años cayó en esa zona de confort que frena la evolución. Nos deja con esas ganas de saber qué más hubo. En lo que queda del texto hablaremos de dos pintores que nos ofrecen una pintura con un juego mucho más adentrado en planos geométricos inteligentes, colorimetría en balance, contrastes y fracturas que harán que el arte abstracto mexicano te sea mucho más atractivo.


Fernando García Ponce


Fernando García Ponce hijo de migrantes españoles fue un pintor yucateco que nace en los 30s y a temprana edad migra a la Ciudad de México junto con su hermano Juan (escritor del importante libro “9 pintores mexicanos”) donde pronto se relacionan de lleno en el medio intelectual nacional. Como mentor tuvo a Enrique Climent y ya como grandes amigos al mismo Felguérez y a Francisco Corzas. Sin una educación formal en el arte más que la arquitectura comienza a adentrarse en los collages de Kurt Schwitters y es ahí donde crea un mundo de planos diversos que con base en forma, composición y color nos adentran a un pintor sumamente completo. Es decir, su pintura estalla y domina la superficie donde se encuentra para recrear un contexto de confusión racional que pone a la mente en geometría natural. El de inicios figurativos pronto comprende su visión y a pesar de morir en 1987 en sus 50s, nos deja un legado muy apreciado para quienes disfrutamos de la calidad en la abstracción.


Fernando García Ponce - Rojo sobre fondo rojo. 1985



Estuvo en ese polémico Salón Esso de los 60s donde junto a Lilia Carrillo ganan con proyectos abstractos creando un escándalo en el medio, pues comenzaba a ser oficial el desgaste del proceso pictórico tradicional mexicano. El mundo estaba inmerso en un flujo acelerado de corrientes artísticas desde que el impresionismo culmina y México era una especie de isla muralista revolucionaria que debía mutar. García Ponce lleva un discurso complejo dentro de su pintura donde exhibe ese agotamiento no solo artístico, sino social el cual ha hecho mucho daño al humanismo. Concibe el arte como una trinchera que defiende al hombre de un sistema tecnócrata agresivo. Es aquí donde queda bien definido su estilo de sentido, fuga, delimitación abierta y juegos cromáticos que rompen planos para entregarnos una síntesis universal de arte. Hoy en día se puede visitar el Museo “MACAY Fernando García Ponce” en Mérida que guarda una excelente colección permanente con grandes obras de su creación.


Fernando García Ponce - Dos Círculos. 1983


Roberto Turnbull


El trabajo de Roberto Turnbull es la mutación y evolución en un recorrido pictórico por una obra variada y atrayente en diversos contextos. El nace a finales de los 50s y recibe una formación artística en la Esmeralda (gran cantera artística por muchos años) desatando tempranamente un universo expresionista lleno de simbolismos, objetos y seres repletos de vida espacial. Sus primeros años son de una constante charla con sus ideas, anhelos y sueños. Un discurso que parece sencillo, pero se crea a partir de una revolución personal que busca y no busca. De a veces un todo y a veces el saber decir nada para aclarar los interiores del ser. Los caminos de Turnbull se han ido modificando en forma, más no en esencia y hoy en día es un pintor (grabador y escultor) que ha cruzado por un sinnúmero de procesos incluso opuestos, pero siempre con una coherencia creativa. A pesar de tener un estilo claro en varios de sus ciclos, la evolución de su obra es cautivadora, pues arranca con figuraciones diversas durante los 80s y hoy en día presenta abstracción geométrica, orgánica y mixta soberbia. Los cuadros actuales representan esa construcción, diseño y arte que rematan por ser deleite visual absoluto.


Roberto Turnbull- Constelación. 2007


La identidad que guarda la obra de Roberto lo establece como un pintor referente del arte contemporáneo nacional. Pocos trabajos en México han tenido este recorrido, avance y actualidad, lo cual colocan su repertorio como un parámetro del momento histórico global en el que pintó para una posteridad. Sus creaciones transmiten esa vida en un estudio apasionado por el resultado final, se ve como cada pieza va teniendo un proceso creativo cambiante para llegar a donde siempre supo que llegaría. Al ver un cuadro de Turnbull a media distancia o de lejos se percibe una composición ecléctica que hace a la mente vibrar y al ver la misma pieza de cerca vemos ese taller trabajando a fondo para crear los componentes exactos que lleva cada obra. Entrar a su universo es prepararse para un dialogo con sus conceptos creativos y salir con una nueva visión personal del arte. Enriquecer la escena actual ha sido uno de los resultados de una carrera que sigue siendo muy prolífica y que sin duda nos seguirá sorprendiendo.



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